Limitar el uso de pantallas a tus hijos

niños y pantallas

En plena era digital, las pantallas se han convertido en uno de los accesorios más controvertidos, ya que tienen un gran potencial pero pueden ser un arma de doble filo si no se utilizan correctamente.

El avance de la tecnología permite tener una gran cantidad de contenidos e información en dispositivos portátiles como los smartphones o tablets.

La introducción de los niños a estos dispositivos suele ser algo esporádico u ocasional. Se les premia con la tablet por haber recogido todo o para mantenerlos distraídos mientras los padres hacen otra cosa. La gran diferencia con la televisión es que ellos tienen el control y pueden elegir qué hacen y cómo responde el aparato.

Impacto de las pantallas sobre los niños

Lógicamente, los niños no están acostumbrados a ese poder. Generalmente, les dicen lo que tienen que hacer, ya sea en casa o en el colegio, y con este dispositivo se sienten empoderados. Por eso, al decir que el tiempo de tablet o móvil se ha acabado, la respuesta puede ser de ira y frustración, por lo que el remedio acaba siendo peor que la enfermedad.

Por eso, aunque puede ser un recurso fácil para tratar de calmar a los peques, también puede ser perjudicial. Piensa en las chucherías, ¿acaso les permites alimentarse durante horas con productos llenos de azúcar? Pueden ser algo puntual, pero no se convertirán en una de las claves de su dieta.

Está comprobado que aquellos niños que pasan al menos dos horas delante de una pantalla obtienen peores resultados en tests lingüísticos, e incluso el cortex cerebral puede llegar a reducirse en caso de que el tiempo de exposición llegue a las siete horas diarias.

No es una niñera: ¡Consumo supervisado!

Es obvio que el uso de pantallas debe ser regulado y supervisado. YouTube, por ejemplo, puede parecer inocuo si le ponemos unos dibujos animados, pero ahí también se verá expuesto a todo tipo de spots publicitarios. Además, al darle el control, él podrá navegar y hacer sus propias búsquedas, por lo que perderás el control de lo que está consumiendo.

El hecho de que se diviertan con dispositivos electrónicos no tiene por qué ser malo en sí mismo, pero el alto grado de entretenimiento que proporciona puede llevar a que disminuya el interés por las actividades analógicas. Como es obvio, no permite desarrollar habilidades sociales, que tan importantes serán desde la adolescencia hasta la vida adulta.

Uso de pantallas por edades

Muchos padres se preguntan a qué edad pueden empezar a ver la tele los niños o usar gadgets como la tablet o el teléfono móvil.

  • 0-18 meses: no exponer a los bebés a pantallas salvo para videollamadas.
  • 18-24 meses: introducir paulatinamente los contenidos audiovisuales, preferentemente de calidad y producidos por especialistas en niños.
  • 2-6 años: máximo de una hora al día, tratando de consensuar los contenidos pero primando los contenidos de calidad.
  • 6+ años: se puede aumentar el tiempo de exposición, pero teniendo en cuenta que no debe alterar los hábitos físicos y sociales.

Y es que la interacción cara a cara es fundamental para el desarrollo cognitivo en momentos clave como los primeros meses de vida y la infancia.

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